Finanzas y riesgo cambiario
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Por Philippe Gelis

El Reino Unido deja de ser uno de los lugares más seguros para invertir

Publicado 4 julio, 2016

Ha pasado poco más de una semana desde el referéndum, y todavía no hay señales de que la resaca del Brexit vaya a desaparecer. Es cierto, los análisis pre-brexit ya anticiparon que una victoria de la campaña del “leave” desembocaría en un periodo de incertidumbre. Pero la situación actual es más surrealista de lo que cabía esperar (quizá porque pocas personas en ambos lados del debate creían que la victoria del Brexit fuese una posibilidad factible). Así que aquí estamos, en mitad de uno de los momentos de mayor inestabilidad política, constitucional, económica y financiera que muchos recordamos (sin tener en cuenta las crisis cíclicas). Que la incertidumbre sea la “nueva normalidad” tendrá seguramente consecuencias económicas en el corto plazo. Sin embargo, me preocupa más el daño que pueda sufrir la imagen, la confianza y la fiabilidad del país.

Recapitulemos: el artículo 50 (el cual activa el proceso de salida de la UE) no ha sido invocado todavía, y la (más que probable) convocatoria de unas nuevas elecciones podría retrasar el comienzo de dicho procedimiento. Por tanto, ni las negociaciones con la UE sobre un nuevo acuerdo han comenzado, ni existe un plan encima de la mesa para implementar el Brexit (de hecho, tampoco encontramos unanimidad entre los defensores del “leave” respecto a cuál sería el acuerdo más beneficioso para el Reino Unido). El Partido Conservador está incluso más dividido que antes del referéndum (de hecho el PM conservador presentó su renuncia poco después de hacerse públicos los resultados oficiales), y el apoyo al líder del Partido Laborista también se ha visto mermado con la renuncia de más de la mitad de su “gabinete en la sombra” (shadow cabinet). Por otra parte, después de que Escocia apoyase mayoritariamente la opción de permanecer en la UE, parece que vamos avocados a la convocatoria de otro referéndum en dicho país, en el que de nuevo se plantee su salida del Reino Unido. Encontramos incluso algunas voces que defienden que el Brexit todavía puede ser evitado bajo diferentes escenarios.

Y la situación económico-financiera tampoco mucho más esperanzadora. El derrumbe de la bolsa estuvo encabezado por las aerolíneas, las empresas de real estate y, en especial por los bancos de inversión, cuya situación tampoco era precisamente sólida antes del referéndum. El valor de la libra también colapsó, y la posición de Londres como el trading hub de divisa más importante de Europa podría estar en peligro. No sorprende que las tres grandes agencias de rating hayan rebajado la calificación de la deuda del país, cambiando la previsión a “negativa” dada la creciente desaceleración de la economía (ya que la incertidumbre conduce al aplazamiento de las decisiones de inversión).

Es por ello que algunos de los costes del Brexit ya se han hecho patentes, y no parece, por tanto, que la tendencia vaya a cambiar en el corto plazo. Pero quizá, la pregunta más relevante es si la influencia de Reino Unido en la escena global se verá mermada por estos acontecimientos. UK ha construido una ventaja competitiva durante siglos, impulsando el surgimiento de un entorno empresarial favorable al desarrollo empresarial, así como un enfoque regulatorio basado en la estabilidad y la seguridad jurídica. Reino Unido se ha convertido así, no solo en un refugio seguro para los inversores durante la reciente crisis global y europea, sino también en un enclave perfecto para aquellos emprendedores extranjeros dispuestos a tomar el riesgo de comenzar un nuevo negocio. A diferencia de países como Francia, el Reino unido es un país “capitalista” donde no hay riesgo de que se tomen medidas “socialistas” como la imposición de impuestos demasiado gravosos a la empresa. Además, poseer su propia moneda y Banco Central, les da a su vez más flexibilidad para adaptarse a la competencia global. Estas razones son, entre otras, las que han favorecido que el Reino Unido sea percibido por los extranjeros como un lugar muy seguro para la invertir y almacenar sus activos.

Piensa también que, sorprendentemente, el Reino Unido ha atraído muchos UHNWI (ultra-high-net-worth individuals) extranjeros, mientras que las fortunas locales son más bien pequeñas en comparación (los británicos más ricos en los rankings globales están por detrás de sus homólogos en Alemania, Francia, Italia e incluso España). En otras palabras, el dinero extranjero tiene una mayor preponderancia en la riqueza del Reino Unido si lo comparamos con la mayoría de países europeos.

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Desafortunadamente, todo esto se ha esfumado como consecuencia del resultado del referéndum. Es paradigmático el caso de la inversión en los bancos británicos. En los días posteriores al referéndum perdieron casi el 40% de su dinero (!) – un 30% debido a la caída de su capitalización bursátil y un 10% debido a la depreciación de la libra.

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Es cierto que, tanto la capitalización bursátil como el valor de la libra, pueden remontar de nuevo en los próximos meses. Pero también es bastante probable que los inversores extranjeros ya no perciban al Reino Unido como un lugar seguro donde emplazar sus inversiones. Mientras consideren que están a la merced del comportamiento y las decisiones de políticos populistas, es difícil que retorne la estabilidad y la confianza.

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Esto post se publicó originalmente en el Linkedin Pulse de Philippe Gelis.

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