“EMIR”

definición

El Reglamento sobre la Infraestructura de los Mercados Europeos o EMIR (por su acrónimo en inglés), que entró en vigor el 12 de febrero de 2014, es el marco regulatorio aprobado por la Autoridad Europea de Valores y Mercados (en adelante AEVM), organismo que supervisa la regulación financiera de la Unión Europea.

El principal objetivo del EMIR es el de supervisar más de cerca la comercialización de derivados OTC (Over The Counter) mediante una serie de iniciativas controladas, con la finalidad última de reducir la posibilidad de que se repita otra crisis mundial comparable a la de 2008-09, así como la de minimizar los riesgos asociados a los mercados de derivados y disminuir las posibilidades de crisis financieras a menor escala.

El EMIR consta de 3 elementos principales:

1. Liquidación
Todo derivado financiero debe liquidarse mediante una contraparte central. En el caso del intercambio de divisas, los derivados incluyen contratos a plazo, opciones y SWAPs. El objetivo es medir y reducir el riesgo en el sistema financiero. Puede aplicarse a contrapartes financieras y no financieras. La liquidación debe ser aprobada por una autoridad competente autorizada por la AEVM.

2. Reducción del riesgo para los derivados no liquidados
Esto engloba el intercambio de activos de garantía y la obligación de poner en marcha procesos de reducción del riesgo. Se trata de una serie de salvaguardias adicionales diseñadas para proteger el sistema financiero. Los procedimientos de reducción del riesgo tienen la finalidad de «medir, supervisar y reducir el riesgo operacional y de crédito que emerge de este tipo de contratos», como indican Norton, Rose y Fulbright.

3. Declarar a los Registros de Operaciones (RO).
Desde el 12 de febrero de 2014, todos los contratos de derivados (derivados OTC liquidados y no liquidados), con fecha a partir del 16 de agosto de 2012 deben ser comunicados a los Registros de Operaciones cada día laborable T+1.

Todas las partes, incluyendo organismos financieros y no financieros deben informar de todos los contratos de derivados a un Registro de Operaciones.

También se debe informar de los derivados que no requieren liquidación. Estos informes deben contener información detallada en lo que se refiere al tipo de derivado y los términos del contrato.