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Por Arturo Pallardó

El ‘sandbox’ de la FCA, o cómo el Reino Unido lidera la regulación fintech

Publicado 31 mayo, 2016

Telephone box and Big Ben in LondonSe suele decir que las normas van por detrás de los cambios sociales y económicos. Sin embargo, cuando el regulador muestra una actitud proactiva, no es averso a los cambios y es capaz de pensar de un modo creativo, aparecen iniciativas como el Regulatory Sandbox, introducido por la Financial Conduct Authority (FCA) británica. Dicha iniciativa supone, no solo una gran noticia para la industria fintech, sino un ejemplo a seguir para otros reguladores tanto europeos como del resto del mundo.

¿Qué es la FCA y el Project Innovate?

La Financial Conduct Authority (FCA) es la autoridad reguladora británica bajo cuyo paraguas se encuentran aquellas empresas financieras no intermediarias de crédito (entre las que se incluyen los diferentes modelos de negocio fintech). Por otra parte, aquellas entidades que sí requieran de una licencia bancaria para operar están reguladas por la Prudential Regulation Authority (PRA), autoridad dependiente del Banco de Inglaterra. De este modo, la iniciativa ‘sandbox’ se enmarca dentro del Project Innovate de la FCA, cuyo objetivo es “fomentar la innovación en beneficio del consumidor, promoviendo la competencia a través de la innovación disruptiva.”

Pero, ¿en qué consiste exactamente el ‘sandbox’?

Las empresas que sean elegidas para participar en este proyecto gozarán de un marco regulatorio donde poder probar sus nuevos productos, servicios, y modelos de negocio de una forma segura, sin tener atenerse a toda la regulación que en circunstancias normales requeriría la actividad en cuestión.

En palabras de Christopher Woolard, Director de Estrategia y Competencia de la FCA, el ‘sandbox’ pretende intentar “rebajar las barreras para probar ideas nuevas dentro del marco regulatorio existente, asegurando a su vez que los riesgos derivados de las mismas no se transfieran de las empresas a los consumidores.”

¿Pueden participar también empresas que necesiten una licencia bancaria para operar?

Aquellas empresas cuyo negocio consiste en la captación de depósitos necesitan de una licencia bancaria para llevar a cabo dicha actividad. Por tanto, deben estar también prudencialmente reguladas por la PRA. Aunque el ‘sandbox’ no está diseñado con este propósito, la PRA y la FCA han creado recientemente la New Bank Start-up Unit  con el objetivo de apoyar a aquellas instituciones del Reino Unido que estén pensando en convertirse en un banco.

¿Está diseñado el ‘sandbox’ únicamente para empresas recién creadas?

La iniciativa se centra tanto en empresas nuevas como en empresas ya implantadas en el mercado. Aquellas empresas recién creadas (y por tanto todavía no autorizadas) que hayan sido seleccionadas como participantes, pasarán por un proceso de autorización hecho a medida que comenzará con una “autorización restringida” específica para probar sus nuevas ideas. De este modo, las empresas no solo podrán reducir el tiempo y los costes derivados de dichas pruebas, sino que les será más fácil cumplir con los requisitos de la FCA. Sin embargo, también son elegibles aquellas empresas ya implantadas (y que por tanto ya gozan de autorización) que necesiten clarificar la normativa aplicable antes de probar actividades o servicios que no encajen fácilmente dentro de la legislación vigente.

¿Cómo se traduce en la prácticas esta posibilidad de probar productos sin atenerse totalmente a la legislación vigente?

Dado que el primer proceso de solicitudes acaba de comenzar (las solicitudes están abiertas desde el 9 de mayo hasta el 8 de julio) y debido al carácter experimental del proyecto, todavía no tenemos ejemplos de casos concretos. Sin embargo, la FCA enumera diversas medidas de apoyo a las firmas que ya tienen autorización, como proporcionar una asesoramiento individual, modificar o quedar exentos de algunas reglas de la FCA y hacer uso de las denominadas no enforcement action letters.

¿Encontramos iniciativas similares en el resto de la Unión Europea?

Desafortunadamente, aunque el apoyo a la industria fintech es bastante heterogeneo, el resto de países de la UE están bastante rezagados en comparación con el Reino Unido. La legislación que afecta a dichas empresas es aplicada a nivel de los Estados miembros (autoridades regulatorias, bancos centrales) y no tanto a nivel europeo (ya que el Banco Central Europeo supervisa fundamentalmente aquellas entidades de crédito denominadas “significativas”).

No es de extrañar que más de la mitad de la inversión en fintech europeas del pasado año tuviera lugar en el Reino Unido. Sin embargo, aunque esto se debe en gran parte al papel de la City como centro financiero global, el regulador británico parece haber entendido la importancia y el poder disruptivo de estos nuevos actores financieros. El ‘sandbox’ muestra una voluntad clara no solo de quitar trabas a la innovación, sino de fomentar dichos procesos yendo de la mano de las empresas, y protegiendo a su vez al consumidor de riesgos potenciales.